Subvención Ventanas Next Generation

Las puertas correderas automáticas nos protegen ante el contagio

Las fases de desescalada del confinamiento comienzan a implantarse en España. Los comercios y servicios públicos reabren al público y para garantizar la seguridad las puertas correderas automáticas son una gran ayuda.

La nueva normalidad

La crisis sanitaria provocada por el coronavirus ha hecho que la forma de vida que teníamos hasta ahora cambie. El distanciamiento social y la prevención para evitar los contagios marcan las nuevas reglas de actuación.

Los negocios de cara al público tienen que adaptarse a la que, según los expertos, va a ser nuestra “nueva normalidad”. Además del aforo limitado y de la distancia con otras personas hay que garantizar la seguridad y esta implica evitar las posibles situaciones de contagio.

En las tiendas una de estas situaciones surge en las puertas de acceso al local. Agarrar el pomo para abrir una puerta o cruzarnos con gente al entrar o salir son momentos en los que, sin querer, nos podemos contagiar.

Puertas correderas automáticas

Una de las medidas más eficaces para evitar estas situaciones de riesgo es contar con puertas correderas automáticas. Al disponer de un sistema de detección de movimiento, ante la llegada de un cliente la puerta se abre facilitando la accesibilidad de manera segura al local.

Las puertas correderas automáticas se pueden instalar en entornos muy diversos. Uno de los habituales es la puerta de acceso al local, ya sea en negocios a pie de calle o dentro de un centro comercial.

Pero, dadas las actuales circunstancias, este tipo de puertas también resultan apropiadas en otros lugares. Por ejemplo, en locales de restauración el sistema corredero es muy útil como punto de acceso a los cuartos de baño, a la zona de cocinas o al almacén.

En tiendas de ropa y complementos pueden resultar prácticas para regular la entrada a los probadores.

En oficinas y centros de trabajo las puertas correderas automáticas pueden sustituir a las actuales puertas de despachos, salas de reuniones o zonas comunes como aseos y cafeterías. En resumen, una forma eficaz de mejorar la seguridad de empleados y clientes.